jueves, 25 de agosto de 2016

LA CARGA TRIBUTARIA Y LA ESTABILIDAD FINANCIERA DE LAS EMPRESAS VENEZUELA

Como es bien sabido, a raíz del último aumento salarial decretado por el ejecutivo nacional en recientes fechas, esto no solo trajo a los trabajadores un mayor ingreso a sus bolsillos, lo cual no necesariamente trae consigo un mayor poder adquisitivo para el venezolano en general, ya que esto entra en un círculo vicioso de aumento de sueldos, aumento de costos de producción, aumento de precios y pare usted de contar.

Estos aumentos salariales conllevan a su vez, un incremento cada vez más considerable en la carga tributaria que deben soportar los contribuyentes de los distintos impuestos, tasas y contribuciones que, en teoría, deberían soportar los gastos realizados por el poder público en aras de mejorar la calidad de vida de los venezolanos, sin embargo, en los últimos años, se ha visto como el ejecutivo nacional, entre leyes habilitantes y decretos de emergencia, han venido golpeando cada vez más las ya golpeadas finanzas de las empresas.

Entre estos golpes vemos los altos costos de producción que elevan los precios, y, debido al bajo poder adquisitivo del venezolano de a pie, disminuye las ventas de bienes y servicios en el país, y si esto pareciera poco, el difícil y casi nulo acceso a las divisas de manera legal disminuye cada vez más ofrecer mejores productos y servicios.

Muchos se preguntaran que tiene que ver la adquisición de divisas en todo esto, pues déjenme decirles que, Venezuela, aun cuanto es un país maravilloso (aunque mal gobernado) rico en múltiples recursos naturales, no es capaz de producir todas las materias primas necesarias para cubrir las necesidades de la industria y así obtener ese tan deseado “Hecho en Venezuela”, eso sin contar con la corrupción y burocracia que conlleva el solicitar divisas por vías regulares o adquirirlas por “otros” medios conocidos.

En fin, a los que nos trae todo este análisis, es que el incremento considerable de los tributos que deben pagar los contribuyentes, ha traído como consecuencia el cierre de empresas al encontrarse en la disyuntiva, me endeudo más, aumento los precios (arriesgando que el gobierno me acuse de especulador) o cierro las puertas antes de seguir perdiendo y arriesgando más mi legado familiar.   Pues bien, muchas empresas han decidido minimizar las perdidas y cerrar las puertas ante esta recia arremetida del estado en subsanar sus errores en política económica a costas de que los contribuyentes paguen más, aun sin tener como hacerlo.

Y antes de que me digan que en otros países se pagan más impuestos que en Venezuela, les digo, es cierto, hay países en los que la parte tributaria es tan delicada, que existen policías especializadas en el área y hasta penas de cárcel a quien evada las leyes, sin embargo les digo, que en esos países, el estado promociona y estimula la producción dándole estabilidad jurídica, libertad de producción, libertad para que sea el mercado el que establezca el precio de venta de un producto determinado, esto sin menoscabo de los beneficios, gastos e inversiones sociales que deben realizar.

Yo en lo particular, no me gusta compararme con países como los Estados Unidos, Alemania, y esos otros países de Europa que están desarrollados, me comparo con nuestros vecinos y hermanos de Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Argentina, que a pesar de que también han transitado grandes crisis económicas y han sido superadas gracias a la unión Estado – Empresas – Trabajadores y no mediante medidas restrictivas tan recias y largas como las que ineficazmente han establecido el gobierno venezolano.

Países como Argentina, cuyo control de cambio más largo, ha durado casi tres años, pasó corralitos financieros,  y hoy día es un país referencia económica de un país en vías al desarrollo, aun viniendo de gobiernos “socialistas” y polémicos como el de los Kirchner.  Países como Perú, que llego a tener inflaciones de cuatro dígitos, y hoy es un país solvente en la comunidad de naciones del sur, sin hablar del resurgir de la economía boliviana, la cual, gracias a las dadivas dadas por Venezuela, aprovecho los recursos y hoy presenta una economía estable, eso sin hablar de Chile, Ecuador y Uruguay que poseen economías desarrolladas.

Caso aparte, Ecuador después que el entonces ministro de finanzas (Actual presidente de la Republica) recomendara la dolarización de la moneda Ecuatoriana, le tienen miedo ya que no controlan el valor de la moneda y no pueden hacer lo que les da la gana con ella, el padre de la criatura ahora odia la situación del dólar? Bueno, ese es otro tema.

En el caso venezolano, un aumento de sueldo conlleva a un aumento en la carga tributaria de los contribuyentes, debido a que esto origina mayor pago de contribuciones (valga la redundancia) laborales como Seguro Social, Inces, FAOV entre otros gastos laborales como Vacaciones, Prestaciones Sociales, Utilidades, etc., que requieren la erogación de más efectivo que las empresas en muchos casos no tienen y por lo que en algunos casos recurren a financiamientos.

Estos son tributos que van en proporción al sueldo, es decir, a mayor sueldo mayor es el pago que debe hacer el empresario al ente gubernamental, a esto le podemos adicionar que el gobierno, a través de leyes habilitantes, perjudico a los llamados “contribuyentes especiales” al no dejarlos utilizar el ajuste por los efectos de la inflación, y así proteger un poco los activos de la empresa ante este flagelo que ha sometido cada vez más fuerte la economía venezolana (sin entrar en polémica de quien lo origina).

No obstante, a este grupo de contribuyentes, se les aumento la alícuota o tarifa a pagar por concepto de impuesto sobre la renta a 40%, y por si fuera poco se le instauro otro tributo llamado “Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras” que grava todas las transacciones de la empresa, ya sean a través de la banca o en efectivo, y para más impacto económico, no es compensable como gasto en el Impuesto Sobre La Renta.

Esto sin contar los otros tributos que estos contribuyentes deben soportar, como los aportes al FONACIT, FONA, FND, Impuestos Municipales a las Actividades Económicas, Publicidad, Vehículos, Impuestos Estadales, y muchos otros característicos y dependientes de la actividad que desarrolle, que si bien es cierto, individualmente no son confiscatorios del rendimiento de la empresa, en su conjunto, es decir, la totalidad de la carga tributaria del contribuyente, no solo confiscan la rentabilidad neta de la empresa sino que en algunos casos hacen un efecto de endeudamiento para poder cumplir con ellos y no ser sometidos a sanciones cada vez más rigurosas y restrictivas.

Todo esto, aunado a la cada vez mayor disminución de beneficios fiscales, no permite sopesar el gran impacto económico que este representa en las finanzas de las empresas y por consiguiente trae como consecuencia que estos agentes económicos minimicen su capacidad de contratar nuevo personal, logrando en algunos casos que reduzcan su nómina para sobrevivir, cierren sus puertas y que las que sobrevivan no permita remunerar de una manera más estimulante a sus trabajadores.

Si bien es cierto, este círculo vicioso tiene solución, que es estimular la producción nacional, dando incentivos al empresario y beneficios fiscales que hagan atractiva a Venezuela como país para invertir, minimizar o flexibilizar el recio control que el Estado ha instaurado, no es menos cierto que esto se lograra con una voluntad política de parte del gobierno – empresariado – trabajadores, y así poder salir a flote de esta espiral económica descendente en la que nos encontramos sumergidos, pues mientras los entes políticos se debaten y pelean la culpa, son las empresas y los trabajadores los que cargan con el peso de los errores cometidos.


No es incrementando los impuestos y los controles que se recauda más, pues recordemos que mientras más recios son los controles, mayor sea el incremento de los tributos, mas son las empresas que se verán forzadas a cerrar, aunque tengan el corazón más patriota del mundo, pues no tendrán dinero con que soportar los embates de esta situación, lo que traerá como consecuencia menos empresas a tributar y por ende menos recaudación, hay que ponerlas a producir más, pero no a la fuerza, sino estimulándolas con beneficios que hagan atractivo el querer incrementar producciones, nóminas y salarios y así poder recaudar más dinero para las arcas del Tesoro Nacional.

Lcdo. Esp. Gustavo Adolfo Pinheiro Barbosa
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